Laura Gorre
17 octubre, 2011
13 octubre, 2011
En una ocasión una amiga me dijo que parecía la chica que mira blogs de moda y a la que le gusta la filosofía existencialista (creo que acabo de hacer una mezcla de la opinión de mi amiga con la protagonista de un cuento breve de Mario Benedetti con la que me sentí identificada profundamente).
En ese momento me salió una sonrisa y un gesto de afirmación pero en seguida dudé si lo que me había dicho, el modo en que me había etiquetado rápidamente, me gustaba o no. Decidí que no.
Esa tarde repasé los blogs que seguía y los que realmente seguía y sí, era cierto (exceptuando uno o dos) pero mi blog no encajaba con ellos.. así que decidí que realmente no me conocía.
Tuve serias dudas en un principio de sobre qué debía tratar mi blog, pues los blogs de moda han llegado a aburrirme seriamente y ahora tan sólo me paso por aquellos que considero vale la pena y me pueden aportar algo.
Y tampoco quería convertir mi blog en una muestra en exclusiva de mis inspiraciones diarias o de mis opiniones sobre moda de la que, francamente no me considero suficiente "sabia" para opinar.
Así que poco a poco mi blog ha ido evolucionando en una dirección que no esperaba, sin tener que ver mucho con la moda pero mis gustos también han evolucionado.. mi juiciosa y crítica opinión va descartando blogs y blogs y cada vez se salvan menos.
Todo esto venia porque no me gustó ser encajada dentro de un grupo de gente (por decirlo de alguna manera) pero hubiera sido ese u otro, no me gusta ser encajada dentro de nada, yo busco desmarcarme y en cierto modo esto lo que intento expresar en el modo en que visto. Como siempre digo, "para gustos colores" (que es lo mejor de la raza humana; la diversidad) y retomando mi reflexión inicial, no quise que mi blog cayera en lo típico/mítico y ahí quedó todo.
Hace poco tuve una reflexión sobre la moda que me hubiera gustado compartir pero no lo hice ni lo haré y si lo hago ahora con esta es porque creo que alguien se ha desmarcado y es digno de dedicarle unos minutos.
Se llama Leandra Medine y la conocí por otro blog que visito a menudo(http://capuccinobar.blogspot.com/).
El blog de Leandra Medine es http://www.manrepeller.com/ y me hizo gracia que se describiera así misma culpando a su modo de vestir cómo la razón de que los novios que había tenido la hubieran dejado.
Hasta ahí bien, pero hoy paseándome por su blog he encontrado un enlace a un video desde otro video y .. resumiendo es este:
Reconozco que el nivel de mi inglés no llega para entender todo, todo lo que dice pero ha habido una idea que se me ha quedado como fundamental y es que no importa que a "ellos" no les guste cómo vas, porque no importa si vas "sexy" o no, sino que tú sólo pienses en ti cuando te vistas.
Creo que aunque se oigan muchas opiniones de algunos "bloggers" que ahora se están haciendo tan famosillos y reconocidos (que hay quién está contento y hay quién se pregunta quién le ha dado a tal o cual el derecho de que su opinión cuente más..) (ah! y yo soy la primera que sigo a tres o cuatro tan feliz) hasta ahora no había oído nada distinto o que ejerciera sobre mí el poder o atracción de dar el primer paso y escribir mi opinión para que quede constante: estaba ya preguntándome qué ocurria con la moda, qué pasaba que estaba cayendo en picado en la sociedad consumidora, en la gran rueda de comprar por comprar por tener y el objetivo (invisible a simple vista) de ser la mujer un "objeto de provocación" porque "cuanto más guapa y sexy, más me querrán".
Puede que sea sólo una utopía, pero siempre he necesitado darle un sentido más allá de lo puramente superficial a la moda porque me resisto a creer que se queda en una imagen de lo que eres por fuera sin tener nada que ver en lo que eres por dentro.
¿Trataré de convencerme a mi misma porque en un futuro incierto y también bastante utópico quiero dedicarme a ese mundo y pretenderé extender a él mis reflexiones existencialistas?
Sólo sé qué no sé nada.
En ese momento me salió una sonrisa y un gesto de afirmación pero en seguida dudé si lo que me había dicho, el modo en que me había etiquetado rápidamente, me gustaba o no. Decidí que no.
Esa tarde repasé los blogs que seguía y los que realmente seguía y sí, era cierto (exceptuando uno o dos) pero mi blog no encajaba con ellos.. así que decidí que realmente no me conocía.
Tuve serias dudas en un principio de sobre qué debía tratar mi blog, pues los blogs de moda han llegado a aburrirme seriamente y ahora tan sólo me paso por aquellos que considero vale la pena y me pueden aportar algo.
Y tampoco quería convertir mi blog en una muestra en exclusiva de mis inspiraciones diarias o de mis opiniones sobre moda de la que, francamente no me considero suficiente "sabia" para opinar.
Así que poco a poco mi blog ha ido evolucionando en una dirección que no esperaba, sin tener que ver mucho con la moda pero mis gustos también han evolucionado.. mi juiciosa y crítica opinión va descartando blogs y blogs y cada vez se salvan menos.
Todo esto venia porque no me gustó ser encajada dentro de un grupo de gente (por decirlo de alguna manera) pero hubiera sido ese u otro, no me gusta ser encajada dentro de nada, yo busco desmarcarme y en cierto modo esto lo que intento expresar en el modo en que visto. Como siempre digo, "para gustos colores" (que es lo mejor de la raza humana; la diversidad) y retomando mi reflexión inicial, no quise que mi blog cayera en lo típico/mítico y ahí quedó todo.
Hace poco tuve una reflexión sobre la moda que me hubiera gustado compartir pero no lo hice ni lo haré y si lo hago ahora con esta es porque creo que alguien se ha desmarcado y es digno de dedicarle unos minutos.
Se llama Leandra Medine y la conocí por otro blog que visito a menudo(http://capuccinobar.blogspot.com/).
El blog de Leandra Medine es http://www.manrepeller.com/ y me hizo gracia que se describiera así misma culpando a su modo de vestir cómo la razón de que los novios que había tenido la hubieran dejado.
Hasta ahí bien, pero hoy paseándome por su blog he encontrado un enlace a un video desde otro video y .. resumiendo es este:
Reconozco que el nivel de mi inglés no llega para entender todo, todo lo que dice pero ha habido una idea que se me ha quedado como fundamental y es que no importa que a "ellos" no les guste cómo vas, porque no importa si vas "sexy" o no, sino que tú sólo pienses en ti cuando te vistas.
Creo que aunque se oigan muchas opiniones de algunos "bloggers" que ahora se están haciendo tan famosillos y reconocidos (que hay quién está contento y hay quién se pregunta quién le ha dado a tal o cual el derecho de que su opinión cuente más..) (ah! y yo soy la primera que sigo a tres o cuatro tan feliz) hasta ahora no había oído nada distinto o que ejerciera sobre mí el poder o atracción de dar el primer paso y escribir mi opinión para que quede constante: estaba ya preguntándome qué ocurria con la moda, qué pasaba que estaba cayendo en picado en la sociedad consumidora, en la gran rueda de comprar por comprar por tener y el objetivo (invisible a simple vista) de ser la mujer un "objeto de provocación" porque "cuanto más guapa y sexy, más me querrán".
Puede que sea sólo una utopía, pero siempre he necesitado darle un sentido más allá de lo puramente superficial a la moda porque me resisto a creer que se queda en una imagen de lo que eres por fuera sin tener nada que ver en lo que eres por dentro.
¿Trataré de convencerme a mi misma porque en un futuro incierto y también bastante utópico quiero dedicarme a ese mundo y pretenderé extender a él mis reflexiones existencialistas?
Sólo sé qué no sé nada.
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12 octubre, 2011
07 octubre, 2011
Noche. Oscuridad. La luna como tercera letra del alfabeto. La lluvia ha dejado pulida la negrura. Luces se reflejan como joyas titilando. Hay estrellas allá donde el paisaje se acuesta sobre el horizonte. El cielo ha caído horizontal sobre Managua. El alma se me estruja de azul. Veo un lago de lágrimas desde el valle Ticomo. Los árboles sin luz desaparecen. Se queda ciego el verdor. Se calla. Una rokonola se lamenta a lo lejos. No sé dónde empieza su canción y dónde el viento. Mi casa es un barco navegando en las olas del aire. En lo alto del mástil yo vigilo mi silencio interior. Hace días que mi risa anda de viaje. A ratos hasta pienso que mi alma se marchó y que mi cuerpo sigue sus rutinas cotidianas a pura fuerza de la costumbre. El agua cae en la mañana. El pelo chorreando. La ropa. Pero no conozco el rostro del espejo. No le brillan los ojos. Ni canta. Sobre todo no espera. La incansable no aparece en el reflejo del mercurio. Es el cansancio el que me mira. Una extraña mujer con un rictus. ¿Será que la que era se ha marchado para siempre dejándome en el infierno de la desazón? Imagino un viaje al precipicio de la luna, al borde esbelto desde el que se avizoran las heladas planicies jamás calentadas por el sol. Noche. Oscuridad. ¿Qué sacrificar para que vuelva el sol? ¿Habrá que revolver los empolvados catalejos, afinar los lentes para vislumbrar de nuevo visiones amables? Dulce tenacidad ésta de creer en golondrinas que regresan a los balcones. Pero vuelven los pájaros. Los días se repiten. Se extinguen la noche y sus burbujas negras. De nuevo se perfilarán los volcanes frente a mi ventana. Me alzaré chineleando hasta el café y el vivir. Hasta que otra vez la luz se venga a pique y repita mi piel los ciclos del naufragio y la redención.
Gioconda Belli
Managua, 1 de julio, 2001.
Gioconda Belli
Managua, 1 de julio, 2001.
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06 octubre, 2011
Tengo ojos. Y como ojos, ven. Y son mirados.
Mis ojos son dos agujeros profundos de marrón chocolate 75% cacao puro. De ese chocolate que llega a ser amargo.
Los paseo a menudo, son dos joyitas dulces que necesitan aire fresco y dotes de inspiración cada tres minutos.
También saltan, de unos ojos a otros; admirando o ejerciendo su personalidad crítica.
Son como agujeros negros que absorben información automáticamente; ¡cómo si hubieran sido creados para ello!
Imagino que todos los ojos lo hacen, sin embargo los míos tienen una necesidad, latente e imperiosa y en ocasiones inquietante, que a veces me produce jaquecas.
Cerrarlos y empaparme de negro, negro, me descansa.
Cerrarlos y olvidar que otros ojos pueden estar escrutándome…
La vida son dos días, igual que el número de ojos que tenemos.
¡Quedarme ciega seria mi ruina!
Por eso yo los cuido, los mimo, los educo, los saco a pasear… y los corrijo, cuando empiezan a portarse mal bajo suavemente mis párpados tapando esos oscuros túneles que no saben mentir.
Mis ojos son dos agujeros profundos de marrón chocolate 75% cacao puro. De ese chocolate que llega a ser amargo.
Los paseo a menudo, son dos joyitas dulces que necesitan aire fresco y dotes de inspiración cada tres minutos.
También saltan, de unos ojos a otros; admirando o ejerciendo su personalidad crítica.
Son como agujeros negros que absorben información automáticamente; ¡cómo si hubieran sido creados para ello!
Imagino que todos los ojos lo hacen, sin embargo los míos tienen una necesidad, latente e imperiosa y en ocasiones inquietante, que a veces me produce jaquecas.
Cerrarlos y empaparme de negro, negro, me descansa.
Cerrarlos y olvidar que otros ojos pueden estar escrutándome…
La vida son dos días, igual que el número de ojos que tenemos.
¡Quedarme ciega seria mi ruina!
Por eso yo los cuido, los mimo, los educo, los saco a pasear… y los corrijo, cuando empiezan a portarse mal bajo suavemente mis párpados tapando esos oscuros túneles que no saben mentir.
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Negro humo
02 octubre, 2011
>> [...] Si no una despierta conciencia social, sí por lo menos una inteligente reflexión debería surgerir al artista que un lenguaje artístico no comunicable pierde todo significado si no transmite como mensaje del yo al tú la experiencia que nuestra humanidad renueva sin cesar.
La experiencia es lo que nos hace salir de la condición de miembros de un rebaño para hacernos verdaderamente hombres.
Igualmente vacía es la existencia del esteta encerrado en su propia torre de marfil. La suya es una existencia inútil y antisocial, como desarrollada en un refugio blindado y subterráneo.
Finalmente, no podemos olvidar que el mundo no existe por uno solo y que no se mueve sólo por nosotros.>>
Palabras de Kokoschka.
Las vanguardias artísticas del siglo XX
Mario De Micheli
La experiencia es lo que nos hace salir de la condición de miembros de un rebaño para hacernos verdaderamente hombres.
Igualmente vacía es la existencia del esteta encerrado en su propia torre de marfil. La suya es una existencia inútil y antisocial, como desarrollada en un refugio blindado y subterráneo.
Finalmente, no podemos olvidar que el mundo no existe por uno solo y que no se mueve sólo por nosotros.>>
Palabras de Kokoschka.
Las vanguardias artísticas del siglo XX
Mario De Micheli
01 octubre, 2011
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