Laura Gorre
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31 enero, 2013




Jason Langer,
Moonlight Over Montmartre, 2002.







La luna no tiene sexo.
Es la innegable amante
de poetas.
Hombres y mujeres,
que sólo buscan una
tercera voz que les escuche.









26 octubre, 2011

La noche/4

Me desprendo del abrazo, salgo a la calle.
En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la
luna.
La luna tiene dos noches de edad.
Yo, una.



"El libro de los abrazos"
Eduardo Galeano

07 octubre, 2011

Noche. Oscuridad. La luna como tercera letra del alfabeto. La lluvia ha dejado pulida la negrura. Luces se reflejan como joyas titilando. Hay estrellas allá donde el paisaje se acuesta sobre el horizonte. El cielo ha caído horizontal sobre Managua. El alma se me estruja de azul. Veo un lago de lágrimas desde el valle Ticomo. Los árboles sin luz desaparecen. Se queda ciego el verdor. Se calla. Una rokonola se lamenta a lo lejos. No sé dónde empieza su canción y dónde el viento. Mi casa es un barco navegando en las olas del aire. En lo alto del mástil yo vigilo mi silencio interior. Hace días que mi risa anda de viaje. A ratos hasta pienso que mi alma se marchó y que mi cuerpo sigue sus rutinas cotidianas a pura fuerza de la costumbre. El agua cae en la mañana. El pelo chorreando. La ropa. Pero no conozco el rostro del espejo. No le brillan los ojos. Ni canta. Sobre todo no espera. La incansable no aparece en el reflejo del mercurio. Es el cansancio el que me mira. Una extraña mujer con un rictus. ¿Será que la que era se ha marchado para siempre dejándome en el infierno de la desazón? Imagino un viaje al precipicio de la luna, al borde esbelto desde el que se avizoran las heladas planicies jamás calentadas por el sol. Noche. Oscuridad. ¿Qué sacrificar para que vuelva el sol? ¿Habrá que revolver los empolvados catalejos, afinar los lentes para vislumbrar de nuevo visiones amables? Dulce tenacidad ésta de creer en golondrinas que regresan a los balcones. Pero vuelven los pájaros. Los días se repiten. Se extinguen la noche y sus burbujas negras. De nuevo se perfilarán los volcanes frente a mi ventana. Me alzaré chineleando hasta el café y el vivir. Hasta que otra vez la luz se venga a pique y repita mi piel los ciclos del naufragio y la redención.



Gioconda Belli
Managua, 1 de julio, 2001.

21 septiembre, 2011

Nocturno

Noche de las estrellas te estremeces
con un fluido oscuro. En tus arpegios
de soledad escucho la hermosura
de la existencia. ¡Oh lumbres fugitivas
en cuyo seno mora irreparable
la verdad! Qué sombrías esperanzas
abres a quien te mira recostado
desde la dulce tierra y se incorpora
con un temor incierto a esas frondosas
penumbras celestiales. Brilla el rostro
de la nocturna esfera fascinando
como el de un animal entre las sombras
con sus ojos abiertos; brilla el sueño
de su caudal fluyendo lentamente
cual si nada existiera; en esa duda
no sé dónde poner mis ilusiones
y a quién brindar la dicha de sentirme,
tibio de vida en medio de los mundos,
hijo fiel del ardor y la pereza.
Esos silencios ruedan sumergidos
en ingentes distancias, esas flores
esparcen sus semillas vacilantes
en la bondad de un éter misterioso.
¡Ah delirante triunfo de esperanzas
con los soles despiertos! ígneo atruena
mi corazón roído por deseos
irrealizables, salta en sus prisiones
como un astro humillado que pidiera
que lo dejaran ser; pálido atiendo
su súplica vehemente cual un padre
oye qué desmedidas ambiciones
turban la paz del hijo. ¡Oh noche, oh fragua
de los altos desvelos, solitaria
cripta donde reposan sus racimos
hombres y estrellas!



Juan Gil-Albert

10 septiembre, 2011

A la noche

Noche fabricadora de embelecos,
loca, imaginativa, quimerista,
que muestras al que en ti su bien conquista,
los montes llanos y los mares secos;

habitadora de celebros huecos,
mecánica, filósofa, alquimista,
encubridora vil, lince sin vista,
espantadiza de tus mismos ecos;

la sombra, el miedo, el mal se te atribuya,
solícita, poeta, enferma, fría,
manos del bravo y pies del fugitivo.

Que vele o duerma, media vida es tuya;
si velo, te lo pago con el día,
y si duermo, no siento lo que vivo.




Lope de Vega

25 agosto, 2011

Tu silencio es mi silencio.
el tiempo que tardas en
desvanecerte,
uno de mis

suspiros

¡si supieras qué oculto tras un breve
parpadeo..!


La noche es tibia y silenciosa.
Mataría por verte,

raptaría la luna y le susurraría
mentiras piadosas para que se lanzara al pozo
de
tus

ojos.