Una salpicadura de café en un trozo de periódico y la tarde cae
a su pesar.
Una gota de lluvia golpea
el cristal y el trueno precede al sonido de tormenta profunda que suena como la
garganta irritada de un cielo negro humo.
Una palabra,
y pronuncia saboreando el regusto a la bebida oscura con cafeína, espesa, vaporosa... y la palabra queda suspendida en el espacio, el momento dura una eternidad y la eternidad no acaba, no acaba...
pero
una puerta se abre, con un ruido estremecedor.
Es
él.